Monday, November 9, 2020

Four more years, un escenario paralelo

Todos los análisis de la victoria de Biden se centran ahora en si Trump va a admitir su derrota o no, y en las perspectivas para los próximos cuatro años de la nueva administración que gobernará el país desde enero.

En estas líneas, me gustaría darle una vuelta a pensar qué hubiera pasado si los recuentos no se hubieran dado la vuelta a partir del día siguiente a la votación, y Trump hubiera conseguido revalidar su mandato por los próximos cuatro años. Es algo que realmente estuvo muy cerca, tan solo por unos miles de votos en unos pocos estados. Pudo haber pasado. 

Los historiadores prefieren hablar de procesos complejos para explicar la evolución histórica,  tendencias a largo plazo que se fraguan mediante un conjunto amplio de factores, en los que los sucesos concretos y los personajes históricos tienen una importancia relativa, siempre subordinada a las macrotendencias.

Y sin embargo, hay momentos concretos en la historia que son auténticamente decisivos para el devenir de la humanidad. Puntos de inflexión, protagonizados por personas concretas que influyen en el futuro de todos. El ejemplo más citado es el asesinato en 1914 del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, que dio origen a la primera guerra mundial. Pero no es el único.



La serie The Man in the High Castle, que se emite en Amazon Prime Video, narra la historia de un universo alternativo en el que las potencias del Eje ganaron la segunda guerra mundial, y el mundo está dominado por el III Reich. En 1933 Franklin D. Roosevelt, cuando era presidente electo, como ahora Biden, sobrevivió milagrosamente a un intento de asesinato por parte de Giuseppe Zangara. En la serie, ese asesinato se consumó, y eso dio pie a una serie de acontecimientos que desembocan con la victoria de Hitler en 1945. 



En su magnífico libro "To the Finland Station", sobre el origen y desarrollo del comunismo, Edmund Wilson explica todos los factores sociales, económicos, históricos, que contribuyen a la consolidación del movimiento comunista en el mundo, así como la indispensable labor teórica de Marx, Engels y muchos otros. Pero sin la figura concreta de Lenin en la Rusia de principios del siglo XX, quizá el comunismo nunca hubiera tenido el mismo recorrido en los siguientes 120 años.

Hay momentos en la vida de los pueblos que sucesos concretos suponen un punto de inflexión que modifican la evolución de la historia. 

Quizá estas elecciones sean uno de esos momentos. 

Quizá, cuatro años más de Trump, en este 2020, en medio de una pandemia con millones de muertos en todo el mundo, de crecientes hostilidades entre superpotencias, de polarización extrema y de inestabilidad social, de crecientes desigualdades económicas, raciales, hubieran supuesto la gota que colma el vaso, y el mundo hubiera entrado en una senda de caos, egoísmo creciente en las relaciones internacionales y deterioro acelerado de las instituciones que sería ya imposible de revertir.

Si en cuatro años, Trump ha abandonado el Acuerdo de París contra el cambio climático, ha salido de la OMS, ha sustituido el multilateralismo y la arquitectura institucional consolidada en los últimos 75 años por las relaciones bilaterales, preferentemente con líderes como Putin, Erdogan, o Kim Jong Um, ha roto el acuerdo de desmantelamiento nuclear con Irán y ha puesto patas arriba el libre comercio internacional con leyes draconianas y nacionalistas, entre otras muchas cosas, ¿qué hubiera pasado de aquí a 2024 con un Trump dispuesto a "hacer historia" en su segundo mandato? ¿Hacia dónde se hubiera conducido el mundo? 

Nunca lo sabremos ya. Y es obvio, la llegada de Biden no resuelve ninguno de nuestros problemas. Su capacidad de cambiar lo que no funciona en el orden internacional es limitado, y 71 millones de personas han votado a Trump, es decir, que aunque su líder esté acabado (yo sinceramente veo imposible que pueda llegar políticamente vivo en 2024) el trumpismo está en plena forma. 

Pero quién sabe. Quizá una gestión moderada y sensata del país durante los próximos cuatro años, aunque no logre avances radicales, al menos poco a poco contribuya a reducir la polarización y el enfrentamiento extremos y sirva de ejemplo al resto del mundo. 

Yo quiero pensar que en 2024 el mundo estará en un lugar mejor de lo que nunca hubiera estado si llega a ganar Donald Trump estas elecciones. 


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